Día de Muertos

Su origen se remonta a las culturas mesoamericanas que habitaban el territorio mexicano antes de la llegada de los españoles, como las etnias mexica, maya, mixteca, texcocana, zapoteca, tlaxcalteca y totonaca. Originalmente, según el calendario mixteca, se celebraba durante el noveno mes del año solar.

La pervivencia de esta tradición luego de la llegada de los colonizadores y el proceso de evangelización se explica en la fusión sincrética de la tradición mesoamericana con la católica. De allí que en el calendario coincida con festividades de la cristiandad, como el Día de Todos los Santos, el primero de noviembre, y el Día de los Fieles Difuntos, el día 2 del mismo mes.

El ritual tiene como objeto honrar y celebrar la vida de los antepasados, de los muertos queridos y de los muertos ejemplares.
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El altar de muertos, también conocido como ofrenda del día de muertos, es un elemento fundamental en el conjunto de tradiciones mexicanas del Día de muertos, que consiste en instalar altares domésticos en honor de los muertos de la familia donde se ofrece como ofrenda alimentos, velas, flores y objetos de uso cotidiano.

Como tal, el Día de Muertos es un día de recogimiento y oración, pero también de fiesta. Se celebra la memoria y la presencia de los muertos familiares, que ese día regresan a casa para estar con sus parientes y para nutrirse de las ofrendas que se les han dedicado.
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La noche del 31 de octubre es una fecha asociada con las brujas y la magia. La razón de estas prácticas es que el origen de Halloween está estrechamente relacionado con la fiesta celta del Samhain y también con la celebración cristiana del Día de Todos los Santos, que tiene lugar el 1 de noviembre.

Los Celtas festejaban el final del verano y de la temporada de cosechas la noche del 31 de octubre.

En el siglo XIX, la fiesta llegó a Estados Unidos a través de las pequeñas comunidades de irlandeses católicos que fueron a vivir allí. Y, fue en ese momento, cuando la celebración incluyó algunas tradiciones irlandesas, como las calabazas de Halloween, inspiradas en la leyenda de “Jack el tacaño”.

Los Celtas pensaban que los muertos volvían la noche del Samhain, el señor de la muerte, para comunicarse con ellos y pedirles alimentos. Y si no conseguían su objetivo, maldecían a los habitantes del poblado y les lanzaban conjuros.

De ahí viene la tradición anglosajona de pedir dulces casa por casa la noche de Halloween. Con la famosa frase que tanto hemos oído: “¿Truco o trato?